miércoles, 2 de noviembre de 2011

Batalla filial

Tras nievas eternas y tempestuosos vientos, descendía hacia el campo de batalla el ejército del poderoso rey Frakade, en cuyas huestes se encontraba el Gran Dragón, temible ser alado de seis cabezas, que escupía inmensas bolas de fuego, con espinosas y oscuras alas tapando a los endebles rayos de sol.
Debajo, en la llanura, las tropas del rey Maecuidi anhelaban el inicio del combate para defender su patria de la furia conquistadora de Frakade y su poderosa bestia. Asimismo, Maecuidi también poseía dragones, toda una familia nacida en su reino: una anciana dragona, dos hermanas adultas, una de ellas con un hijo, un pequeño dragón cuyo padre, le habían dicho, había muerto en una de las tantas legendarias batallas protegiendo a su rey Maecuidi.
Los ejércitos estuvieron frente a frente y al fin la batalla comenzó.
Las fuerzas de Maecuidi parecían capaces de contener al invasor, hasta que el dragón lanzaba sus bolas de fuego desde cada una de sus seis cabezas, y ahí las huestes de Frakade avanzaban y tomaban posiciones.
Y entre los aleteos del cielo ninguno de esa familia de valientes dragones, ni juntos ni por separado, podían enfrentar el poder de la temible bestia de Frakade. Las primeras en sucumbir ante la furia del poderoso ser alado fueron las hermanas: los punzantes colmillos se ensartaron en los cuellos de las dragonas, muriendo ambas en el acto.
Y así fue que el cielo ya oscuro se convirtió en el escenario de la batalla entre el pequeño y su anciana abuela frente a la cruel bestia. La envenenada cola del Gran Dragón serpenteó en el aire hasta clavarse en el cuerpo de la octogenaria dragona. Ya moribunda empezó a perder vuelo, y al ver que su nieto se hallaba acorralado, a punto de perecer ante la inmensa y sanguinaria bestia, gritó:
-Pequeño nieto, el Gran Dragón es tu verdadero padre, y por eso tú eres mucho más poderoso que él. Fue secuestrado por el malvado Frakade y le envenenó el corazón, por eso es malvado y solo quiere matar. Pero tú podrás derrotarlo, porque eres más poderoso que él y tu corazón es puro. Busca en tu interior y encontrarás el poder necesario.

En ese momento la psicóloga terminó la sesión, prometiendo continuar en el próximo encuentro con la batalla. Guardaron todo en la caja de juegos, y el niño se fue con la abuela que estaba sentada en la sala de espera tejiéndole una bufanda para su cumpleaños venidero.

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Ficción interdisciplinaria?

Nuevo delirio, con cierto tinte megalomaníaco muy probablemente.

Y sí, este nuevo blog, Ficción interdisciplinaria, que traigo para contaminar a la ya saturada industria bloggera tiene como finalidad inscribirse en lo que se ha dado en llamar psicoficción. No entiendo muy bien el término, pero básicamente hace referencia a cierta lectura “psi” que puede encontrarse en determinadas obras de ficción, ya sean audiovisuales o literarias.

Podríamos citar a modo de ejemplo, en la TV norteamericana, In Treatment, o en nuestros pagos a Vulnerables.

Algo de esto es la idea de este blog. Mezclar la ficción con mi formación en la licenciatura en psicología en la UNMDP, con un pequeño recorrido dentro de ámbitos psicoanalíticos, trabajando en distintas instituciones, y mis pasiones más férreas, la literatura, el cine, la ficción en general.

¿Qué me lleva hasta aquí? Y bue… creo que hay mucho de un groso como Ruddy, Dolina, las series mencionadas, algo por qué no de Rolón, las lecturas de Freud y Lacan, las reflexiones en grupos de estudio, el cine de Roman Polanski, La Naranja Mecánica, Fontanarrosa, esta cosa que hemos creado en Revista PSUM y tantas otras más que no terminaría de enumerar.

Es así que el lector podrá hallar literatura escrita por mí, donde intentaré de un modo siempre plausible del error, trabajar ciertas ideas, experiencias, anécdotas y demás desde la ficción; también habrá comentarios sobre películas, libros, canciones y quién sabe que más, utilizando cierta lectura, si se quiere, proveniente del ámbito “psi” al cual pertenezco.

Salvedad necesaria a hacer es la siguiente. Cuando veo películas o series donde hay algo psicológico metido en el medio (In tretatment, Los Soprano, Vulnerables, entre otras) no dejo de sentir cierta contradicción dada por unos psicólogos y profesionales elegantes, en consultorios lujosos, manejando autos grandes, que podrían cobrar unos, digamos, $ 300 por sesión. Y al verlos siento esa paradoja de decir: “todo muy lindo, pero ni yo, ni la mayoría de gente que conozco en el ámbito de la salud, tiene esa vida”. Y es ahí cuando siento que en este blog lo que escriba va a estar pensada desde los profesionales que andamos en colectivo y nos encontramos pacientes que van hacia las instituciones en las cuales trabajamos, los que tenemos problemas para pagar los impuestos y llegar a fin de mes. Que quede claro, no sólo hablo de psicólogos, incluyo a un montón de profesionales a los cuales nos pasa más o menos lo mismo.

Y es así, un nuevo delirio, algo megalomaníaco, estamos de acuerdo. Bienvenidos al blog de Ficción interdisciplinaria.

Psicoficción

Hay algo en el término PSICFICCIÓN que no me gusta.

Investigando un poco uno puede descubrir que psicoficción hace referencia a llevar al ámbito de la ficción determinadas historias donde haya en juego algo psicológico, como ser el confuso e irreverente mundo interno de una persona, la relación con algún terapeuta, etc. Insisto, investigando solo un poco, es decir poniendo en google psicoficción.

Y lo que no me gusta tiene que ver básicamente con que la psicología, el psicoanálisis, la salud mental, o el término que queramos usar, es indisoluble de la ficción. No porque de lo que se hable en esas disciplinas sea pura ficción, lo cual muchas veces parece cierto, sino porque muchos términos de los que se mencionan han sido construidos a partir de elaboraciones y de usar como metáforas determinadas historias provenientes de la ficción, sin ir más lejos Edipo rey, Hamlet, las obras de Dostoievsky y tantas más. Grandes autores han usado a la literatura para construir sus conceptos, de eso no hay la menor duda.

Y al revés pasa algo parecido. Todo aquel que lleva a un papel una obra de ficción, lleva consigo una determinada elaboración de sus conflictos internos, nada se construye porque sí, todo sale de algún lado. No quiero caer en la estupidez esa de que todo lo que escribía Borges era por la madre, pero seamos sinceros, si escribís y creás es porque algo podés hacer con tu cosa “psicológica”, terapia o no mediante.

Es así que considero que el término PSICOFICCIÓN, al querer decir algo de manera específica, no dice nada ni siquiera en general. Como no se me ocurre ningún otro término para denominar lo que hago en este blog voy a esperar sugerencias, es decir voy robar ideas. Quien quiera ser víctima de mi delincuencia, mande mail a pablodavidcastro@hotmail.com o deje el comentario. Gracias por dejarse robar.